viernes, 2 de agosto de 2013

Casi On air: No molesten al poder

La protagonista gaditana de la semana ha sido Inmaculada Michinina. Bueno, en realidad si mi querido lector sólo lee el Diario de Cádiz y La Voz y en su televisión sólo se sintoniza Onda Cádiz probablemente sepa poco de esta mujer. No obstante, si está en las redes sociales o en su televisión se ve Tele5, Cuatro o La Sexta sí la habrá visto. Incluso El País le dedica hoy un artículo. Es el curioso caso de la (des)información gaditana. El tema es que el discurso de esta mujer en el Pleno del pasado lunes ha arrasado en las redes sociales y ha prendido por toda España. Tengo un amigo que dice que a Teófila lo que le duele de verdad es que lo que pasa en la ciudad se vea en España entera. En ese caso, estará que se la llevan los demonios. Como yo no cobro de San Juan de Dios, le quera dedicar a Inmaculada Michinina y a todos los que se atreven a contradecir al poder municipal mi artículo de esta semana en Radio Cádiz. Sin embargo, entre Rajoy y el Trofeo, la columna  no se ha emitido. No obstante, aqu queda.

Ahora que vienen mal dadas, Teófila Martínez ha decidido enrocarse en su torre de marfil. Ella, que en sus buenos tiempos adoraba los paseos multitudinarios entre salvas de aplausos, ahora se encierra donde nadie la pueda alcanzar. Su política se limita ya al escaparate publicitario que le ofrecen las pantallas, sus canales de televisión y las cabeceras de periódicos, de pago y gratuitos, que financia con la publicidad institucional. Pero no quiere clientes en el negocio, los clientes detrás del cristal. Sólo abría un día al mes al público, el día del Pleno, pero ha decidido restringir el acceso del pueblo de Cádiz al lugar en el que se deciden las cosas de la ciudad. Y lo ha hecho con todo tipo de artimañas, registros en la puerta, retirada de sillas o cambiar la placa del aforo del Salón de Plenos.
Pese a todo, se le siguen colando ciudadanos en sus aposentos. Este mes ha sido Inmaculada Michinina la gran protagonista. Esta mujer pidió en el último pleno una licencia para poder vender en el baratillo. Su discurso es un fenómeno en las redes sociales y ha mostrado las vergüenzas del equipo de gobierno municipal. Con el reflejo en los medios de comunicación nacionales, esos a los que no alcanzan los billetes del A pesar de la crisis, la verdadera cara del teofilismo se observa en España entera.
Es el Ayuntamiento de la arbitrariedad. El que manda a la Policía Local a saco contra una chirigota en el Carnaval Chiquito por las denuncias de un vecino, pero no interviene contra un pub que acumula denuncias porque allí tiene domicilio fijo uno de los concejales. El que limita el aforo para los plenos pero no lo controla para la presentación del Trofeo. El que lanza soflamas contra la Junta pero se traga sin rechistar la Zona Franca en Sevilla de Montoro y Zoido. El que presume de honradez pero no da explicaciones por los 30.000 euros de Bárcenas ni ante la condena de su recomendado Rodríguez de Castro. El que no tiene dinero para nada pero se gasta 21.000 euros en dar una cena a la Tercera Edad con la Alcaldesa.
No sé si me estará oyendo Inmaculada, pero desde aquí le puedo anticipar lo que le va a ocurrir. En breve le llamará alguien del Ayuntamiento para ofrecerle una solución intermedia. Si la acepta, cosa que respeto porque lo primero son sus niñas, habrá fotos con Teófila y protagonizará algún pantallazo en la Avenida. Pero si no la acepta se convertirá en enemiga del equipo de gobierno y los voceros de San Juan de Dios empezarán una campaña de descalificación contra ella y su familia. No es la primera. La lista de difamados es larga. En comentarios en internet, en algún periódico que se preste, porque se prestan, en alguna nota de prensa pondrán en duda su credibilidad y honestidad. De hecho, ya han empezado relacionándola con Izquierda Unida como si las lágrimas que derramó Inmaculada tuvieran carné de partido. Es su problema, ellos lo ven todo en términos de votos, encerrados como están en esa torre de marfil, lejos de los gaditanos.

Aquí el vídeo de la intervención de Inmaculada:


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